Publicidad:
Terra
La Coctelera

mi nahual y tú

En las noches cuando duermo y despierto repentinamente, no es porque vengas a mi mente sino porque jamás has salido de allí. Ya hasta al brujo fui a ver para que te saqué de aquí, pero no ha querido hacerlo hasta que a mi nahual le presente. ¿Cómo voy a llevarle a mi nahual si yo nunca lo ví? Creo que ya está demente pues dice que lo siente y siempre anda cerca de mí. Nahual ven y encajame ya el diente, ya no me hagas sufrir más así.

Tal vez estoy errando por esperar a que venga por el camino en lugar de ir yo por el camino a buscar. Pero no quiero salir, no te vaya a ti a encontrar por error cuando busque a mi nahual. Tengo miedo lo confieso, tal vez por eso no me muevo de este lugar. Me quedo quieto esperando a mi nahual el jaguar.

Luto en tu altar

Hoy llevé flores a tu sepulcro.
Mas no a ese de tierra y piedras,
sino al altar que es mi cuerpo,
donde yaces y descansas en paz.

Aquí adentro de mí, en tu altar,
están tus restos. Carne y besos,
que no te pudiste contigo llevar.
Recuerdo de tu ausencia son esos.

Te añoro, por eso visité el lugar,
eso es algo que no te puedo negar.
Sólo unas flores te fui a dejar,
pues juntos ya no podemos estar.

Y aunque vivas aquí u otra ciudad.
O inclusive nos lleguemos a topar.
Estás enterrada aquí a perpetuidad.
En mi cuerpo que es también tu altar.